18 de febrero de 2025
Equipo técnico JM Equipos de Carga
Choosing a Service Format That Actually Fits
Antes de decidir entre alquiler, compra o servicio mixto conviene mirar el pasillo, la altura de rack y el turno real. Aquí van los criterios que suelen marcar la diferencia.
Casi ninguna operación de almacén empieza pidiendo "un apilador eléctrico". Empieza con una queja concreta: el operario que sube pallets a la segunda altura acaba el turno con la espalda cargada, o la transpaleta manual se queda clavada en la junta del hormigón junto al muelle. El formato de servicio debería salir de ahí, no de un catálogo.
Lo primero que miramos es el ancho útil entre cabeceras de rack. Si el pasillo queda por debajo de 2,3 metros, la transpaleta manual con horquilla corta sigue siendo la opción más ágil: gira en el sitio, no necesita batería y el operario controla la carga a mano. Cuando el pasillo se ensancha y la elevación se repite más de diez veces por turno, el apilador eléctrico de tracción empieza a compensar el coste de batería y mantenimiento.
El segundo criterio es la altura de ubicación. Subir un pallet a 1,6 metros con horquilla manual es viable. A 3 metros ya no lo es, y ahí entran los mástiles de dos etapas. Muchas veces el cliente pide un equipo más alto del que necesita porque confunde la altura del rack con la altura de trabajo real, que suele ser la del nivel más bajo que se usa a diario.
También pesa el tipo de suelo. Las ruedas de poliuretano rinden bien sobre hormigón pulido y dejan marcas mínimas, pero se ovalan rápido en pavimentos con juntas abiertas o rejillas. En esos casos conviene revisar la rodadura antes de firmar cualquier formato, porque el desgaste se come el ahorro inicial en pocos meses.
Y luego está el repuesto. Un almacén que trabaja con tres transpaletas y un apilador no puede permitirse esperar una semana por una rueda de dirección. Tener identificadas las referencias de desgaste (ruedas, ejes, casquillos, horquillas) es parte del formato, no un extra posterior. Si el proveedor no cubre ese recambio, el equipo se queda parado en el peor momento.
En la práctica, la decisión se reduce a tres preguntas: cuánto pesa lo que mueves, a qué altura lo dejas y cuántas veces al día lo repites. Con esas tres respuestas, el formato de servicio se elige casi solo.